viernes, 22 de mayo de 2009

ODA AL MAR

Tú nos diste la vida,
de tu vientre nacimos
y, ahora, sin haberte conocido,
provocamos tu muerte.
Oímos tus lamentaciones
pero no las escuchamos,
sentimos que te mueres
pero no te ayudamos.
Seguimos envenenándote,
poco a poco, día a día,
sin prisa pero sin pausa.
Somos tus hijos y
también tus verdugos.
QUE IDIOTAS SOMOS!!!
No hay mayor ciego que el que no quiere ver
Así somos nosotros.
Tú nos diste la vida y,
con tu muerte, nosotros,
TAMBIÉN MORIREMOS.