Llenaste de aire mis pulmones,
de ilusiones mi mente
y de fuerza mi corazón.
Rompiste las cadenas torturadoras,
liberaste mi alma y
me diste alas para volar.
Sí, mi alma fue libre,
libre para volar, para vivir,
para amar,
y amé.
Me enamoré de un hombre
con un alma también liberada.
Lo amé como nunca amaré, pero
nunca sabré si me amó
porque su alma quiso libertad.
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